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municiones en racimo

Las municiones en racimo suelen ser lanzadas mediante artillería, misiles o aeronaves que se abren en el aire y liberan decenas o cientos de submuniciones. Estas pequeñas bombas se dispersan sobre una amplia área y están diseñadas para explotar al impactar el suelo o un objetivo.

Problema

Las municiones en racimo no distinguen entre objetivos militares y civiles y continúan matando y hiriendo a civiles incluso después del fin del conflicto. Muchas submuniciones no explotan y permanecen activas durante años o décadas. La tasa de fallo varía entre el 10% y el 40% y depende no solo del nivel tecnológico del arma, sino también de factores geográficos y climáticos.

El impacto humanitario generado por las municiones en racimo es similar al de las minas terrestres. Las submuniciones sin detonar amenazan la vida y la integridad física de la población civil durante y después de los conflictos, limitan la libertad de movimiento y dificultan el desarrollo posconflicto. Además, el 94% de las víctimas confirmadas de municiones en racimo son civiles, y el 47% de ellas son niños (en 2023, más del 70%).

Territorios contaminados por municiones en racimo

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Territorios con víctimas de municiones en racimo

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campaña

La Cluster Munition Coalition (CMC) fue creada en noviembre de 2003 con el objetivo de erradicar las municiones en racimo en el mundo y poner fin al sufrimiento causado por ellas. La CMC es una red integrada por cientos de organizaciones y grupos —incluida Dhesarme— presentes en más de 100 países.

Al igual que la ICBL, la CMC lideró el movimiento global para prohibir las municiones en racimo, presionando a los Estados para crear un tratado que prohibiera el uso, la producción, la exportación y el almacenamiento de estas armas, además de representar a sectores de la sociedad civil en el llamado Proceso de Oslo.

El Proceso de Oslo fue una serie de conferencias diplomáticas celebradas en 2007 y 2008, lideradas por el gobierno noruego, que resultaron en la creación de la Convención sobre Municiones en Racimo en mayo de 2008. Desde entonces, la CMC se fusionó con la ICBL y trabaja por la universalización y la implementación de esta convención.

Tratado

La Convención sobre Municiones en Racimo fue firmada en 2008 y entró en vigor en 2010. Prohíbe completamente la producción, el almacenamiento, la transferencia, la comercialización y el uso de municiones en racimo, además de prever la destrucción de las existencias almacenadas, la limpieza de territorios contaminados y la asistencia a las víctimas.

La Convención de Oslo, como también es conocida, cuenta con 112 Estados Parte e innovó al enfatizar la asistencia a las víctimas, incluyendo obligaciones relacionadas con la atención adecuada y la rehabilitación de las víctimas sobrevivientes, además de promover la educación sobre riesgos en áreas contaminadas.

Siguiendo el ejemplo de la campaña contra las minas terrestres, se creó el Monitor de Municiones en Racimo con el objetivo de monitorear e informar a la comunidad internacional sobre la implementación y el cumplimiento de la Convención de Oslo. Además, en 2015 se creó la Unidad de Apoyo a la Implementación de la Convención con el objetivo de apoyar y coordinar el trabajo de la convención.

Estados Partes de la Convención sobre Municiones en Racimo

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¿Y Brasil?

Brasil produce, exporta y almacena municiones en racimo. Al menos tres empresas ya han producido municiones en racimo en Brasil. Avibras produce el sistema lanzacohetes ASTROS, que utiliza exclusivamente municiones en racimo y ha sido exportado históricamente a países como Irak, Arabia Saudita, Malasia y Zimbabue.

Brasil participó de manera muy limitada en el Proceso de Oslo y no firmó la Convención sobre Municiones en Racimo. El gobierno brasileño sostiene que las municiones en racimo son militarmente efectivas e importantes instrumentos de disuasión. Además, Brasil defiende que el foro adecuado para tratar los problemas causados por las municiones en racimo debería ser la ONU y que algunos términos utilizados en la redacción del tratado perjudican a determinadas industrias bélicas.

En relación con los impactos humanitarios, Brasil sostiene que estos pueden mitigarse mediante el perfeccionamiento tecnológico de las municiones en racimo. Sin embargo, informes técnicos de especialistas y experiencias previas con el uso de municiones en racimo apuntan a lo contrario.

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