ARMAS NUCLEARES
Las bombas nucleares son armas cuyo efecto destructivo se basa en la radiactividad, concentrando grandes cantidades de energía con efectos devastadores. Son las armas más destructivas e inhumanas jamás creadas, generando impactos que se perpetúan en la sociedad y el medio ambiente durante décadas.
PROBLEMA
Durante la Segunda Guerra Mundial, las armas nucleares fueron utilizadas por Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki, Japón, matando inmediatamente a más de 200 mil personas, además de contaminar con radiación a miles más. Incluso después de más de 70 años, los efectos de las armas nucleares y de sus pruebas aún se observan en personas con cáncer, enfermedades crónicas, deformaciones físicas y otros problemas derivados de la radiación.
Actualmente, nueve países poseen armas nucleares, acumulando un arsenal de más de 17 mil ojivas. En 2023, estos países gastaron 91 mil millones de dólares en el desarrollo de dichas armas.
CAMPANÃ
La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) es una coalición global de organizaciones de la sociedad civil dedicada a promover la eliminación total de las armas nucleares. Fundada en 2007, ICAN desempeñó un papel central en la movilización internacional que llevó a la adopción del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) en 2017. Por su incansable labor en la construcción de un movimiento global basado en los principios humanitarios del desarme, ICAN fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2017. Actuando en más de 100 países, la campaña busca concienciar sobre los riesgos e impactos de las armas nucleares, presionar a los gobiernos para que se adhieran al TPAN y amplificar las voces de sobrevivientes y comunidades afectadas.
tratado
El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), adoptado por las Naciones Unidas en 2017, es el primer acuerdo internacional jurídicamente vinculante que prohíbe de forma integral las armas nucleares, con el objetivo final de su eliminación total. Prohíbe a los Estados Parte desarrollar, probar, producir, adquirir, poseer, almacenar, usar o amenazar con el uso de armas nucleares, además de prohibir la asistencia a cualquier actor involucrado en dichas actividades. El tratado también establece obligaciones positivas, como brindar asistencia a las víctimas del uso y las pruebas de armas nucleares y remediar los daños ambientales causados.
El TPAN representa un logro histórico para la diplomacia multilateral y la sociedad civil, siendo el resultado de décadas de movilización de activistas, sobrevivientes de las bombas atómicas (Hibakusha), comunidades afectadas por pruebas nucleares y Estados comprometidos con el desarme. Aunque aún no cuenta con el apoyo de las potencias nucleares, el tratado es un hito ético y jurídico que refuerza la estigmatización de estas armas y ofrece una base concreta para presionar por su abolición total, promoviendo una seguridad basada en la cooperación y el respeto por la vida humana.
¿Y Brasil?
Brasil firmó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) en septiembre de 2017, pero aún no lo ha ratificado. En 2018, el entonces presidente Michel Temer envió el tratado al Congreso Nacional con el objetivo de su ratificación. Sin embargo, durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019–2022) no hubo avances en ese proceso.
En 2023, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva pasó a considerar la ratificación del TPAN como una prioridad. A pesar de ello, una audiencia pública para debatir la propuesta aún está pendiente
.
Paralelamente, Brasil ha defendido activamente la universalización del TPAN. Desde 2018, el país ha copatrocinado y votado consistentemente a favor de una resolución anual de la Asamblea General de la ONU que insta a todos los Estados a firmar, ratificar o adherirse al tratado “a la mayor brevedad posible”.
