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Por “Desarme Humanitario”, entendemos el concepto de que los procesos de desarme deben estar guiados por el imperativo humanitario de proteger a la población civil de los impactos inaceptables causados por el uso de ciertas armas. Partiendo de la concepción de “seguridad humana”, que sitúa al ser humano como la entidad a ser protegida, el desarme se presenta como una acción humanitaria.
En este sentido, la sociedad civil desempeña un papel fundamental para garantizar que el imperativo humanitario esté en el centro de la agenda de los procesos de desarme. Las ONG y otros representantes de la sociedad civil actúan activamente en la identificación de problemas a ser enfrentados, en la proposición de soluciones a dichos problemas, en el aporte de conocimiento especializado y en la movilización social mediante campañas para presionar a los tomadores de decisión a actuar en favor de los intereses humanitarios.
De este modo, Dhesarme trabaja en alianza con otras organizaciones para avanzar en el desarme humanitario de las siguientes armas:
1
Minas terrestres antipersonal
Las minas terrestres antipersonal son artefactos bélicos explosivos enterrados en el suelo. Son activados por la propia víctima, siendo incapaces de distinguir entre soldados, trabajadores humanitarios o niños. Estos artefactos permanecen activos durante años o incluso décadas, amenazando a las poblaciones locales durante y después de los conflictos armados.
2
Municiones en racimo
Municiones en racimo (o “bombas de fragmentación”) son armas que almacenan en su interior decenas o cientos de submuniciones explosivas. Tras el lanzamiento, estas armas se abren en el aire, dispersando de manera indiscriminada las submuniciones sobre un área estimada del tamaño de 2 a 4 campos de fútbol.
4
Armas autónomas
Desde comienzos del siglo XXI, el uso de vehículos armados no tripulados y los avances tecnológicos han llevado a investigadores y organizaciones a desarrollar sistemas de armas autónomas (AWS, por sus siglas en inglés). Estas armas serían capaces de apuntar y disparar contra objetivos sin ninguna intervención humana, convirtiéndose en verdaderos robots asesinos y planteando nuevos desafíos jurídicos y humanitarios.
